Siete días en Lanzarote dan para ver la isla entera sin correr. Ese es exactamente el problema: como sobra tiempo, la mayoría lo desperdicia. Llegan a Timanfaya a las 13h y se comen dos horas de cola. Van a Papagayo un sábado de agosto y no encuentran aparcamiento. Dejan La Graciosa para el último día y el viento les cancela el ferry.
Este itinerario está ordenado para que eso no te pase. Cada día agrupa una zona de la isla, con horarios pensados para esquivar a las multitudes. Lo único imprescindible: coche de alquiler. El transporte público no llega a la mitad de los sitios de esta ruta.
Día 1 — Llegada y toma de contacto
No planifiques nada grande el día de llegada. Recoge el coche en el aeropuerto, instálate y dedica la tarde a tu zona base: paseo marítimo de Puerto del Carmen, casco viejo de Playa Blanca o la playa de Costa Teguise, según dónde te alojes.
Si llegas por la mañana y te quedan fuerzas, sube al atardecer al pueblo de Yaiza o acércate a Arrecife a conocer el Charco de San Ginés. Cena tranquila y a dormir: el día 2 conviene madrugar.
Día 2 — Timanfaya y la costa de lava

El plato fuerte, y el día donde más gente se equivoca.
La entrada a Montañas del Fuego se compra únicamente online, con día y hora de acceso asignados: en taquilla ya no se venden entradas. Reserva el primer turno de la mañana (el acceso abre a las 9:30) — son las horas más frescas y con el recinto más vacío — y preséntate en taquilla 15 minutos antes con la entrada descargada en el móvil, porque la cobertura en el parque es traicionera. La visita incluye la Ruta de los Volcanes en guagua y las demostraciones geotérmicas del Islote de Hilario, donde el suelo sigue quemando dos siglos después de las erupciones. Calcula unos 75 minutos dentro; el último acceso es a las 15:45.
Al salir, sigue la carretera del sur: Los Hervideros (el mar batiendo contra los túneles de lava), el Charco de los Clicos en El Golfo y comida de pescado en el propio pueblo. Por la tarde, bodega en La Geria de camino a casa: las viñas plantadas en hoyos de ceniza volcánica son la imagen más insólita de la isla, y la malvasía volcánica se cata mejor donde nace.
Si quieres pisar el paisaje volcánico en lugar de verlo desde la guagua, hay rutas en buggy por los alrededores del parque. Es la experiencia que más repiten quienes la hacen. [Enlace: /reserva-las-mejores-experiencias-de-lanzarote/]
Día 3 — El norte de Manrique

El norte es la Lanzarote de César Manrique, y se recorre de sur a norte para acabar en el mejor mirador de la isla.
Empieza en los Jameos del Agua a primera hora, sigue con la Cueva de los Verdes (la visita guiada dura una hora y tiene un final que no te destripamos) y come en Órzola o en Haría, el pueblo de las mil palmeras donde Manrique pasó sus últimos años. Termina en el Mirador del Río: la vista de La Graciosa desde el acantilado de Famara justifica el viaje entero. Consejo de local: 50 metros antes de la entrada hay un punto desde donde la panorámica es prácticamente la misma, sin cristales de por medio.
Día 4 — La Graciosa

La octava isla canaria: sin asfalto, sin semáforos y con el agua más clara que verás en España.
El ferry sale de Órzola y tarda unos 25 minutos. Una vez allí, dos opciones: bicicleta de alquiler hasta Playa de las Conchas (la playa grande del norte, cuidado con el baño: hay corrientes) o taxi 4×4 si viajas con niños. Lleva agua y algo de comer: fuera de Caleta de Sebo no hay absolutamente nada, y esa es precisamente la gracia.
Reserva el ferry o el catamarán con antelación en temporada alta. [Enlace: /reserva-las-mejores-experiencias-de-lanzarote/]
Día 5 — Papagayo y el sur

Las calas de Papagayo son las mejores playas de la isla, y en verano lo sabe todo el mundo. La jugada: llegar antes de las 10:00 (el acceso es por pista de tierra, con pequeña tasa por vehículo) o ir a partir de las 17:00, cuando la luz es mejor y los aparcamientos se vacían.
Entre medias, paseo marítimo de Playa Blanca, marina Rubicón y, si viajas con niños, tarde de piscina o playa urbana. Cierra el día con un atardecer desde la costa: en el sur se pone el sol sobre el mar y las vistas alcanzan Fuerteventura.
Día 6 — Teguise, Famara y la costa oeste
Si es domingo, empieza en el mercadillo de Teguise, el más grande de Canarias, y recorre después el casco histórico de la antigua capital. Si no, la villa merece la visita igual, con mucha menos gente.
Por la tarde, Caleta de Famara: seis kilómetros de arena bajo el acantilado, ambiente surfero y el atardecer más fotografiado de Lanzarote. Si siempre has querido probar el surf, esta es la playa donde aprenderlo: hay escuelas para todos los niveles y olas nobles casi todo el año.
Día 7 — Arrecife, Fundación César Manrique y despedida
Deja para el final lo que queda cerca del aeropuerto. Por la mañana, la Fundación César Manrique en Tahíche: la casa que el artista construyó sobre cinco burbujas volcánicas explica todo lo que has visto durante la semana. Si te quedan horas, Jardín de Cactus o un último paseo por Arrecife y el Castillo de San José.
Preguntas frecuentes

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